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Ejemplo de liderazgo: Dan Price


Mientras los regidores y alcaldes de Santiago se aumentan el salario con unos presupuestos institucionales de lástima y una sabana de demandas de parte de los munícipes, los ejemplos de contraste se hacen necesarios.

El ejemplo de Dan Price debe ser el estudio de casos asignado en un taller para los funcionarios que alcanzan posiciones públicas sin el: conocimiento de administración pública, de la composición y función del Estado, de su misión y de su visión nacional.

En un taller distinto, pero también válido, se podrían invitar a otras figuras de poder político y empresarial para que conozcamos y contrastemos estos estilos de autoridad, las filosofías que hay detrás de estas estrategias.

Como un ejercicio de reflexión en el contexto de las sesiones de discusión del Comité Nacional de Salarios, esas que parecen el despliegue de argumentos pobres que se sientan a beber café y se quedan inmóviles como en una fotografía del siglo pasado, recordemos el caso de cómo los empleados de Dan Price, también conocido como “el mejor jefe del mundo”, decidieron sorprenderlo con un regalo inolvidable.

Dan Price, un empresario en sus treinta y tantos años, se dio a conocer en grande como el mejor jefe del mundo por renunciar a devengar un salario de un millón de dólares anuales para poder aumentarles el sueldo a los empleados de su negocio Gravity Payments, una empresa dedicada a procesamientos de tarjetas de crédito que tiene asiento en la Seattle, la ciudad más grande del estado de Washington, Estados Unidos.

Price, en abril del año 2015, cuando sus empleados ganaban 50 mil dólares al año, modificó las políticas de Gravity Payments para que en un plazo no mayor a dos años, en el 2017, sus colaboradores recibieran un aumento. El costo de este aumento salarial para Gravity Payments fue que su máxima autoridad renunciara a devengar un salario anual de un millón de dólares para que todos ganaran 70 mil dólares de sueldo anual, incluyendo al director, el propio dueño del negocio.

Sus empleados, agradecidos e inspirados, ahorraron por seis meses para regalarle un Tesla Model S, el vehículo de los sueños de Price, totalmente nuevo y en color azul eléctrico.

El jefe no se lo esperaba. Estaba tan agradecido que ninguna palabra hacía justicia a todo lo que quería expresar y sus colaboradores se manifestaron felices por la reacción, pues buscaban devolverle “una cucharada de su medicina”.

Parece una fábula, pero no tiene nada de ficticia esta historia que se puede confirmar con publicaciones alrededor del mundo.

Sería bastante interesante analizar otros datos sobre este caso, como estudios de productividad después del aumento de Gravity Payment y otros indicadores de gestión del talento humano en esta compañía estadounidense, especialmente sobre los efectos de este aumento en la misión y visión del negocio.

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